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Los personajes de Samurai Warriors y Dynasty Warriors se unen para acabar con los demonios de Orochi.
Tras numerosos arcos argumentales basados en las mitologías china y japonesa, Koei homenajea a todos los fans de sus franquicias más insignes uniéndolas en un título que basa gran parte de su atractivo en el contraste de los personajes de ambos lados del mar de China. Orochi, dios destructor de la humanidad, será el nexo de unión tras haber roto el espacio tiempo y unido en el mismo plano guerreros de diferentes tiempos y lugares.
Jugabilidad
Quien espere grandes aportaciones en este crossover que vaya desechando la idea con rapidez. Este título ha sido concebido para fans de unas franquicias que no se caracterizan por su innovación y obviamente sus creadores no van a derrochar sus recursos en novedades que no van llamar la atención de su público potencial. Se han limitado a fusionar elementos de una y otra saga, pero sin que la mecánica de una se imponga sobre la otra, dando como resultado un producto novedoso pero que a la vez sabe conservar la esencia de sus predecesores.
La mecánica es calcada a la que caracteriza a anteriores juegos de Koei, un beat em up masivo sin matices, con la salvedad de que en esta ocasión no asumiremos el rol de uno de los protagonistas, sino que se nos obligará a escoger un trío con el que hacer frente a nuestros enemigos. Nos acostumbremos a turnarnos el control de cada luchador durante el combate, una novedad que logra aportar un cierto soplo de aire fresco, evitando que su naturaleza de machacabotones se imponga en demasía. En gran parte se logra salir airoso a la hora de implantar esta innovación gracias al abrumador catálogo de personajes disponibles. Nada menos que setenta guerreros a nuestra disposición, siendo loable que a pesar de tan extenso elenco apenas existan personajes clónicos y todos cuenten con un arsenal de técnicas propias.
El control de nuestros personajes es extremadamente sencillo, al alcance de cualquier neófito, basándose en la pulsación repetida de un mismo botón para enlazar combos simples. Para concatenar secuencias espectaculares tenemos las combinaciones aéreas, a las que cabe sumar los ataques especiales asociados a algún elemento y las devastadoras técnicas Musou, sólo disponibles en determinadas circunstancias y que convertirán a nuestros soldados en máquinas de combate imparables.
El desarrollo del juego es extremadamente sencillo. El jugador deambula por un enorme campo de batalla en el que su principal cometido es hacer frente a las rafágas de enemigos que se presentan en gran número. Ésta será su tarea durante los primeros compases de la batalla, en la que soldados rasos serán su principal objetivo a abatir. Por fortuna, poco tiempo después hacen acto de presencia los verdaderos antagonistas, que no son otros que los generales del ejército rival. Una vez derrotados, la fase se dará como completada y se pasará a la siguiente misión. Una sucesión de situaciones semejantes es la base del modo historia, compuesto por 4 episodios, tres de ellos inspirados en la historia china y un cuarto que hace lo mismo con la nipona. Modo que se complementa con otra modalidad que nos permitirá participar con entera libertad en las misiones ya superadas.
La duda surge cuando nos cuestionamos si este título aporta algo a una saga con numerosos títulos precediéndole. La respuesta es negativa, pero debemos ser conscientes que un juego de una jugabilidad tan concreta, y en cierta parte tan desfasada, mantiene sus expectativas gracias a un público fiel que ha aceptado sin tapujos el anquilosamiento de su mecánica hasta el punto de convertirse en una demanda.
Gráficos
Las diversas sagas de Koei apenas han sacado provecho e los sistemas para los que son desarrollados y está versión para compatibles no va a ser una excepción. Esto no significa que se presenta ante nosotros con un apartado técnico desfasado, pues primero ha tenido que satisfacer a los usuarios de Xbox 360, pero dista mucho del exhibicionismo gráfico que caracteriza a las últimas generaciones de juegos para PC. Claro que, teniendo en cuenta al público al que van dirigidos las numerosas franquicias de Koei, por todos es sabido que con tener su ración de historia y mitología oriental y numerosos enemigos presentes en pantalla se darán más que satisfechos. En éste aspecto, el juego cumple con creces su cometido. Una vez más, el apartado en que sobresale el juego es en su capacidad para desplegar en pantalla enormes ejércitos compuestos por una cantidad inenarrable de soldados que libran cruentas batallas sin que repercuta en ningún momento en la fluidez de juego. Realmente admirable la estabilidad del framerate de este título, que destaca por haber incrementado el número de contendientes en pantalla, brindándonos un espectáculo sin igual que logra aportar el toque épico necesario.
Como cabía esperar, este despliegue de tropas connota un sacrificio y en esta ocasión han sido los modelados, tanto de protagonistas como de soldados rasos, los principales damnificados. No supone un inconveniente notable, pero sí es obvio que distan mucho de otras obras del mismo género centradas en combates más reducidos. Unas texturas corrientes complementan una carga poligonal limitada en los protagonistas, cuyas animaciones faciales no pasan de corrientes. Más obvias son las carencias a la hora de analizar los soldados rasos, clónicos y sin detalles más allá de ciertos elementos de su indumentaria que han sido cuidados con un mimo sorprendente.
Los escenarios han ganado notablemente, siendo la distancia de dibujado casi perfecta, mientras que los grandes bancos de niebla de antaño parecen haber pasado a mejor vida. Las texturas logran representar con acierto los diferentes terrenos, además de haber ganado mucho la representación de accidentes geográficos y demás elementos que logran conformar la sensacional ambientación oriental del juego. Los efectos visuales hacen gala de la espectacularidad que caracteriza a esta saga, destacando con creces los ataques especiales que logran convertir esos momentos en un derroche visual que raya a gran altura.
Música & Sonido
La banda sonora es ante todo un cúmulo de contrastes, pues no son pocos a los que les chocará participar en unos combates de corte medieval con música moderna de fondo, aunque la calidad de las composiciones compensa con creces esta ligera sorpresa. El doblaje en inglés, aún estando lejos de la perfección, cumple con creces y aporta el punto de credibilidad necesario, empresa nada fácil teniendo en cuenta la nacionalidad de los protagonistas.
Conclusión
Resulta difícil evaluar un título que no es más que la fusión de dos franquicias que no destacan ni por su complejidad jugable ni por la aportación de novedades. Lo mejor que se puede decir de él es que logra unir ambos universos sin trastocar sus virtudes, aunque sea a costa de aportar alguna de nuevo cuño.
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| Desarrolladora |
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Omega Force |
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| Distribuidora |
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Virgin Play |
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| Lo mejor |
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Jugabilidad intuitiva, acierto al fusionar los universos de Koei. |
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| Lo peor |
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Extremadamente simple para según qué jugador. Apartado técnico mejorable. |
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| Resumen |
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Un machacabotones de corte mitológico que cumple con creces sus cometido. |
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| NOTA OJGAMES |
75 |
| NOTA LECTORES |
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